viernes, 13 de noviembre de 2015

He venido a verte.

 - ¿A qué has venido?
- He venido a verte.

He vuelto. Estoy aquí. He venido a decirte que jamás me fui y si alguna vez lo hice fue para volver. He venido con el corazón entre mis manos, desnudo por dentro, como agua transparente y sin nada que esconder. He vuelto libre para entregarte todo de mí. He venido a mostrarte lo que soy, quién sabes que soy. He venido a romper el muro en el que con sangre y lágrimas escribías que no me tenías cada segundo que estaba lejos de ti. He venido a verte, a decirte que estoy aquí.

Estoy aquí para convertirme en pañuelo cada vez que llores, para sacar de la nada tu perfecta sonrisa, para que cada vez que me veas de mí te enamores, para ser la medicina que cure tus dolores, para poner remedio a todos tus males. Y sí, estoy aquí. Para ser tus terremotos, tus huracanes, tus incendios forestales, en tus noches todos tus desastres naturales.

He venido esta vez para quedarme. Me quedaré por ti, por mí y porque por fin te encontré. Después de buscarte, de casi morir por esperarte, después de mirarte por primera vez y luego besarte. me quedaré para bailar contigo, para poder amarte como siempre soñé. He venido a verte. Estoy aquí. Ya no. Ya no me voy. No me iré.

Me quedaré para no dejar de escucharte, para mirarte de cara y si decides darte la vuelta, tranquila, besaré tu espalda, mis dedos resbalarán por tus piernas, mis caricias de tus pies a la cabeza. Muérdete el labio si así lo deseas, hazlo si quieres mas no podrás escapar de las garras de mi mirada.

 - ¿A qué has venido?
 - He venido a verte y he venido para quedarme.







Jonathan Montoya García

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