miércoles, 8 de julio de 2015

Perdóname, pero te quiero.

Perdóname. Te pido perdón por no poder evitar pensarte cada día y cada noche. Perdón por mirarte a los ojos como si fuera lo último que mis ojos vieran. Perdón por bailar al compás de tus palabras mientras me cuentas lo cansada que estás después de trabajar, mientras me dices que no, que ahora no te apetece. Perdóname por las poesías que escribe para ti mi corazón. Poesías que entre verso y verso gritan te quiero. Perdón por los minutos que he empeñado en detener el tiempo y parar tu reloj. Perdón por acariciar cada rincón de tu cuerpo y hacerte sudar en un millón de noches eternas sin dormir, por llevarte al paraíso en el que siempre soñaste vivir. Perdón por colarme en tus sueños sin permiso y por despertarte para hacerlos realidad. Perdóname por ser el ladrón de tus besos, por dibujarte una sonrisa, perdón por cada vez que de mis labios sale un te quiero. Perdón por no poder hacer nada, es que aún te sigo queriendo. 


Jonathan Montoya García