miércoles, 21 de octubre de 2015

Palabras nuevas, palabras viejas.

Sensación de desespero. Luz de la locura, notas de un piano que suena triste y solitario dejando a un lado la razón. Son sus manos las que tocan y hacen sonar esa melodía tan única, tan suya. Habla en el idioma de los que saben que no hay nada igual, en el lenguaje vacío de reglas ortográficas pero llenas con las reglas que impone su corazón.

Lo que hay entre nosotros, eso que parecía algo tan pasajero y que se ha hecho fuerte y se ha vuelto bonito y eterno y doloroso a la vez que placentero.

Y le digo palabras, palabras que reflejan sentimientos. Amor, felicidad, placer, sonrisas... palabras. Palabras nuevas y palabras viejas. Palabras que dichas en sus labios quedan tan bien como escritas por mis manos. Palabras que con la saliva de su boca se vuelve  tinta entre mis dedos. Porque es su voz el sonido que alegra los oídos de mi corazón. Porque son sus caricias el abrigo en mis noches de invierno. Porque son las notas de esa melodía, esos ojos suyos que cerrados aún sigo viendo, esa forma de pasearse por las teclas de aquel piano de cola, es su forma de quererme como lo hace que me lleva a otro lugar. Lejos del mundanal ruido, cerca de la serenidad de unas olas que rompen en las rocas cerca del puerto, donde su perfume me llega a través de una brisa única. 

Y es que la vida es una pista tan deslizante como el hielo, tan llena de altibajos como cualquier sierra de España, pero es que de su mano solo puedo caminar, con ella es con quien caigo y vuelvo a levantarme otra vez. La vida está llena de instantes que se cruzan en un momento, guiados por un destino que nadie sabe cuando llega, es el tren en el que te subes y no sabes cuándo has de bajarte. Yo solo sé que he subido a ese tren para encontrarme con ella, que el destino así me lo ha concedido, que la pista de hielo nos prepara los mismos esquís y en las llanuras de esas montañas nos espera la manzana con la que Adán y Eva lo empezaron todo. 

Sensación de poder. Luz de mis días, color que olvida el blanco y negro de antaño. Quiero que estés aquí. No hace ni dos horas que nos vimos pero es que ya te extraño. Te diré palabras, palabras nuevas y palabras viejas, palabras como por ejemplo: Te quiero, como por ejemplo, TE AMO.




Jonathan Montoya García

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