jueves, 29 de enero de 2015

Esperar


+ Hola.
- Buenas.
+ ¿Qué tal estás? ¿Qué haces?
- Bien, gracias. Pues esperar.
+ ¿Esperar?

Esperar a que caiga la última hoja del árbol que contemplo,
esperar a que caiga el Sol para ver ese perfecto atardecer
y poder ver mi tranquilidad.

Esperar la noche para sonreír a la luna
con la esperanza de que ella haga lo mismo conmigo.
Esperar a que se detengan las agujas del reloj
en el justo instante de leer sus palabras, de escuchar su voz
y de ver la mirada que me devuelve a la vida,
la vida que siempre soñé con vivir.

Esperar a que el mar regrese al marinero
que vuelve tras un largo y solitario viaje
consciente de encontrar a su musa en el puerto de Ayamonte.

Esperar a que el cielo vuelva a ser azul
y mi piel seque sus lágrimas de cada noche.
Esperar a que el amor por una vez
me diga sí en vez de no.


Jonathan Montoya García

miércoles, 28 de enero de 2015

El típico palpitar


Cuando veas lágrimas caer desde un cielo azul
y no entiendas por qué las has de escuchar,
seré yo extrañándote.

Cuando veas a un loco en su velero, apartando cualquier brisa,
navegar en el mar de tus ojos
y naufragar cerca de tu sonrisa,
seré yo extrañándote.

Cuando mires la luna y sin querer tu alma robe otra vez,
piensa,
porque seré yo extrañándote.

Mi corazón palpita,
¡Ay! Cómo palpita cada vez que te veo llegar
¡Ay! Qué locura, qué tortura,
que Cupido de ti me quiso enamorar.

Sí, de ti me enamoré.
No pienso, no duermo, no como, no vivo,
navego a la deriva sin ti.

martes, 20 de enero de 2015

No se puede

No se puede...
No se puede ir de comandante siendo un soldado, no se puede necesitar y no necesitar a tu antojo, no se puede disfrutar sufriendo, no se puede reír llorando pero sí llorar riendo.
No se puede hablar por hablar ni callar por temor, no se puede recibir sin antes dar amor.
No se puede prescindir de algo imprescindible como no se puede creer aquello que increíble es.
Y es que cuando no se puede, no se puede.