Tal vez si las cosas no hubieran salido así, quizá si desde
un principio no hubieras hecho lo que hiciste nada de esto hubiera sucedido.
Pero no te culpo. Tal vez el error fue mío, no lo sé.
El ser humano es un depredador, es competitivo, salvaje y
egoísta por naturaleza y a veces da asco.
Y me sorprende, me sorprendo. Nos cegamos en ver y sacar a
la luz todo lo negativo y después volvemos la cara para decir: sé feliz, carpe
diem, valórate, mira el lado bueno de las cosas, vida solo hay una, etc.
¡Maldita hipocresía!
En ocasiones, en infinitas ocasiones hacemos daño a quien
más queremos sin quererlo hacer y ese daño se vuelve contra nosotros y nos
mata, nos quema por dentro y lo llaman karma. ¡Maldito necio!
La vida ya es demasiado corta, demasiado dura, difícil y a
veces tan injusta que por ello necesitamos algo llamado justicia, como para
centrar nuestra mirada en aquello que nos hace llorar, que nos quita el hambre,
que no nos deja levantarnos de la cama. Nadie dijo que fuera fácil es cierto.
Pero si no es así no hagas que aún todo sea más complicado.
Porque no queremos estar así. Nunca lo quisimos. Míranos.
Estuvimos tan cerca que el centímetro tan solo era una unidad de medida y
ahora, tan lejos que casi ni nos reconocemos. Tú hiciste A y yo hice B, tú hiciste
J y yo dije K. ¡Maldito orgullo!
Que la gente nunca cambia, es cierto, pero como se dice en
latín “errare humanum est” y de los errores se aprende. No se trata de cambiar
porque sería soñar con algo inalcanzable, se trata de remediar y de luchar por
no tener que llegar a hacerlo. Lo dijimos, lo decimos y lo diremos seguro y la
pena es que en el dicho se queda. Lo intento, lo intentas. ¡Maldito cobarde!
¿Debería olvidarte? No quiero. ¿Deberíamos borrar lo que
escribimos juntos y cada cual seguir su camino? Los tatuajes no se borran.
Llegados a este punto, no sé donde estoy, no sé donde me
encuentro. Me dispongo a sellar mis labios y esperar tu respuesta. Un sí o tal
vez un no. Pero mi gran verdad es que sé, sabes, sabemos y saben que yo sigo siendo tu maldito favorito.
Jonathan Montoya García