miércoles, 3 de diciembre de 2014

Tiempo


Cuando el tiempo es oro y no tienes plata para comprarlo no basta con sentarse y esperar. Segundos, minutos, horas; quizá días, semanas, meses o años. Tal vez lustros, décadas y siglos. Tiempo.

Mis palabras envejecen mientras escribo en este papel, cada letra es antigua, queda perdida en el tiempo, pasada de moda que dirían algunos. Hablamos del presente mirando al futuro mientras recordamos el pasado y tan solo queremos tiempo. Nos movemos en una sociedad marcada siendo súbditos de un reloj eterno sin darnos cuenta de que las pilas se acaban gastando.

Algo tan simple y reservado como es el tiempo. En todo está presente. Amor, amistad, salud, trabajo, ocio... En todo existe tiempo. Quién me conoce por mis palabras sabrá que el amor es mi tema estrella y también sé que algunos se cansarán de leer siempre lo mismo, pero... Tiempo al tiempo.

He visto como las manecillas del reloj paseaban eternas dibujando círculos ante mis ojos, mientras te pensaba, mientras te sentía, mientras te quería. Y es que tiempo me falta para pensarte, para sentirte y para recordarte, tiempo me sobra para tratar de olvidarte.

Escribí mil frases. Corrompí de tinta millones de páginas. Llegaste a pedirme tiempo, pero... Hace tiempo que necesito tiempo.


Jonathan Montoya García

No hay comentarios:

Publicar un comentario