Hacía frío
Y el reloj marcaba ya una hora tardía
Pasada para quienes
pasean las calles
Y temprana para
quienes duermen de día.
El vaho que exhalaba
al respirar
Parecía mi alma,
Casi con tan perfecto
cuerpo
Como del que presumía
la dama.
Entré en aquel bar
Abducido por sus
escalones de mármol,
Escalones con nombre
propio:
Do
Re
Mi
Fa
Sol
La
Si.
Su luz tenue, apagada a veces, romántica siempre
Incitó a sentarme en
el rincón más oscuro,
-Una copita de vino,
gracias.
En la pared, colgados 20 cuadros de
lujo.
Y apareció ella.
Luces, cámara y acción
Dios y su haz de luz,
inclinado ante semejante belleza
Pausa,
cámara lenta,
latidos del corazón.
Tan solo el pum chin pum del contrabajo
Y su VOZ.
Sos OjOs eran
estrellas, ella un Sol.
Me alumbraba su
mirada, me atragantaba el vino.
No estaba allí, era un
sueño.
Erizaba mi piel con
cada nota
Me acariciaba su bamboleo cerca del micrófono
-Pásele esto a la
artista, va su vida en ello.
“Jamás imaginé que
llegara a decirte esto.
En tan solo 4 versos,
sin rima, sin métrica.
Tú eres música y
embriagado por tu voz, te seguiré
De bar en bar.”
Jonathan Montoya García
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