jueves, 21 de enero de 2016

Las cuatro patas de la mesa (reflexión)

- Querido amigo, déjame plantearte una pequeña reflexión.
- Claro, ilústrame.

Me levanté una mañana con la cabeza en mil sitios. Sentado en el sillón, bajo la luz del alba, mirando la mesa de mi sala de estar.

Me barruntaba si en ese momento nacería en mí ese aire de filósofo que me ha caracterizado siempre. Pensemos. Tienes frente a tus ojos una mesa, una tradicional con sus cuatro patas y su base de madera de roble o de cristal translúcido. Cualquier persona aparentemente normal (aunque considere que la normalidad no existe) miraría su mesa, recién levantada, con ganas de sentarse a tomar un buen desayuno. Bien, pues yo no.

Me senté en el sillón a contemplar la mesa y dejé que mi mente se adueñara del momento. ¿Y si la mesa es como la vida misma? O tal vez, ¿Y si la vida cabe en una mesa? Cuatro patas y si quitas una se queda coja. 

-  ¿Qué tiene que ver eso?
-  Querido amigo, me alegra que me preguntes eso. Así lo veo yo:

Las patas son los pilares de la mesa. Aquello que sostiene el peso de todo lo que ponemos encima. Pues en la vida también tenemos nuestros pilares, las patas que sostienen el peso de lo que tenemos. Amor, salud, dinero, prosperidad, trabajo, amistad... Llámalos como quieras, cada uno sabe lo que considera un pilar en su vida. Pero te digo que si quitas uno de estos pilares tu vida se queda coja, ya no es lo mismo. Quita las patas y adiós mesa, quita los pilares y adiós vida.

- Pero no puedes atribuir o imputar esa semejanza de la vida, típica ocurrencia tuya, a únicamente un objeto que para la mayoría de individuos del mundo en el que somos compañeros es simple y a veces insignificante.
- Ahí está, querido amigo. Es que ni lo atribuyo únicamente a la mesa ni tampoco es la mesa el único ejemplo de semejanza a la vida, típica ocurrencia mía según tú.

Se trata de ver más allá de lo que meramente digo en mis palabras. De viajar a través de ellas y hacer entender a los compañeros de este mundo que pase lo que pase, pese lo que le pese a cada uno, absolutamente todo es importante en nuestras vidas. Hablamos de vidas completas, no de cojera por indiferente que parezca.

Con lo cual, sé uno más, pero sé tú mismo. Siéntete persona entre las personas y no permitas que los pilares en tu vida, que las patas de tu mesa te hagan cojear y no vivir en una plena felicidad.




Jonathan Montoya García

4 comentarios:

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  2. me ha encantado, se te ve una persona muy transparente.
    Tienes pensado publicar alguno?

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    1. Me alegro de que te haya encantado, ese es mi mejor incentivo. Publicar a nivel de libro? Ojalá, aún me queda lejos, pero hay proyectos en funcionamiento. Gracias por tu apoyo y no dejes de leerme! :)

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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