miércoles, 17 de febrero de 2016

Ausencia de ti.

No. No es lo que quería sentir. No a no volver a ver tus ojos, la mirada que me mantenía despierto. No a no volver a escuchar tu voz, la melodía que alegraba mis oídos. No a no tener tus caricias en mi piel para tranquilizarme cuando estaba nervioso. No a no provocar tu risa. No a no ser el pañuelo que secara tus lágrimas. No. No es lo que quería. No a esta ausencia de ti.

Quería publicar una historia, con un principio pero sin un final, escrita por los dos, contigo y no sin ti. Quería levantarme por las mañanas y sorprenderte con una sonrisa, el desayuno en la cama y mil besos que compartir. Quería llenar de ilusión cada rincón de tu cuerpo y ocupar el espacio más imprescindible de tu vida. Quería darte el primer beso cada día. Quería divertirme contigo, quería no temer perderte, no echarte de menos por mucho tiempo. Lo quería todo contigo y no quería nada sin ti. Como diría Ricardo Arjona en una de sus canciones "[...] anunciaba con toda certeza que esta vez se te acabó el amor / me dejaste un pero y un porqué, unos cuantos insultos y un adiós."

Me dejaste solo en un cementerio de sentimientos y pensamientos, un cementerio de sueños que aún estaban por hacer realidad a tu lado, un cementerio en el que me cruzo con un muerto viviente corazón, con un amor de 2x1. Y tengo muchas cosas guardadas dentro. Pero quizá tengas razón y el malo he sido yo. Mi cabeza en una soga con un nudo en medio, con un nudo en la garganta que no me deja gritar, que me quita las fuerzas. Tu pie en el escabel dispuesta a dejarme caer. Pero quizá lo merezco, fui el malo. 

Te di todo de mi. Lo mejor y lo peor tal vez también te lo di. Me entregué a ti. Te di mis sueños, mi ritmo y mi espacio y tú me agregaste tu risa, mil dudas, un duende, un par de fantasmas y este amor que te tengo. Y ahora estás tras esa puerta dispuesta a cerrarla por fuera para siempre y dejarme dentro, a pedazos. Dejé mil cosas atrás por estar contigo, olvidé mis qué haceres para complacer tus deseos e intenté satisfacer tu sed de mil maneras cada cuál mejor, más fuerte, más sentida, más sensible y más especial. Hasta mi patrimonio compartí contigo. Y aún así me resulta irónico pensar que el malo soy yo. 

Pero no. No es lo que quería sentir. No a despertar y no tener tus buenos días. No a no cerrar los ojos y poder seguir viéndote. No a no mojarme cuando llueve. No a no llorar de alegría estando cerca de ti. No. No es lo que quería. No a esta ausencia de ti.






Jonathan Montoya García 

No hay comentarios:

Publicar un comentario