martes, 23 de junio de 2015

Tus lágrimas, mi soneto

Ella buscaba la tranquilidad,
la serenidad
en un cuerpo caliente,
en el alma viviente.

Él no quería dañarla,
no quería perderla
y en un ápice de ser ruín
y en su corazón escribió la palabra fin.

Las lágrimas que van cayendo
en su mejilla y en la mía
se tornan grises y van muriendo.

Tocan al fin de sus mejillas y de las mías,
desaparecen sin más
donde más duele en el alma viva.



Jonathan Montoya García

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